Mostrando entradas con la etiqueta MAESTRO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MAESTRO. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de diciembre de 2011

91 AÑOS DEL NACIMIENTO DEL "AMAUTA" DE LA EDUCACIÓN PERUANA DOCTOR WALTER PEÑALOZA RAMELLA (1920 – 2005)

El 7 de diciembre, hace 91 años, nació en la ciudad de Lima, el insigne filósofo y maestro universitario doctor Walter Peñaloza Ramella, autor de importantes obras sobre la educación, el currículo, la tecnología educativa  y la formación de los maestros en el Perú.
Tal como lo expresara en varios escritos, el pensamiento y obra educativa de Walter Peñaloza  se concretó en dos etapas importantes de la educación peruana: la  formación de maestros en la Escuela Normal Superior, conocida como “La Cantuta”,  desde 1953 hasta 1960, experiencia iniciada en 1951 en el Instituto Pedagógico Nacional de Varones y proyectada luego a la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle”; y en la más importante y genuina experiencia educativa que vivió el Perú en el siglo pasado con la Reforma Educativa de la década del 70.
En dos oportunidades escribí sobre el pensamiento y propuesta educativa del maestro Peñaloza: con ocasión del libro que editase el año 2003 titulado “Teoría de la Educación” y cuando se me encomendó escribir un artículo sobre su pensamiento educativo como parte de la obra “Grandes Educadores Peruanos” editado por el Ministerio de Educación, también en el año 2003. En ambas ocasiones, el maestro Peñaloza conoció lo escrito por mi persona sobre su pensamiento educativo antes de la edición y me expresó su conformidad con el contenido.
Personalmente le entregué en su Despacho del Ministerio de Educación la separata de lo que se publicaría  en mi libro Teoría de la Educación y le solicité sus observaciones.
Días después, recibí del doctor Peñaloza una carta que testimonia la conformidad de lo que escribiese sobre su vida y obra en el libro mencionado.
Por el valor que tiene lo expresado por el  doctor Peñaloza respecto a lo escrito sobre su pensamiento educativo, comparto con el magisterio peruano y latinoamericano el contenido integro de esta carta.

Lima, 8 de diciembre de 2011

sábado, 17 de septiembre de 2011

JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI: SUJETOS DE LA EDUCACIÓN

El Educando

Mariátegui nos dice que mientras prevalezca la realidad feudal y colonial que lo ha reducido a la servidumbre, el peruano no podrá liberarse y que el estado ha conseguido anular en el individuo la libertad de querer, la espontaneidad, la iniciativa, la originalidad del movimiento y ha logrado reducir a los hombres a un docilísimo rebaño que no sabe actuar sino conforme al signo y según la voluntad de sus patrones. Consecuencia de ello conceptúa al educando como una juventud sensible y permeable a las ideas del presente, sin ninguna actitud crítica a la situación existente y sumidos en una obediencia pasiva.
Mariátegui sostiene que por la orientación política inadecuada de los gobiernos de turno, el educando es instruido de acuerdo a la clase a la que pertenece: educando de la clase burguesa y educando de la clase popular. El educando de la clase burguesa es el que generalmente tiene acceso a la educación existente, su educación da mucho culto a las humanidades, la retórica y desatiende la orientación práctica dirigida a estimular el trabajo. El educando de la clase popular aún mantiene el prejuicio de la inferioridad de su raza mestiza con raíces indígenas porque la educación le hizo creer en la superioridad de la raza blanca y de la clase burguesa.
Mariátegui denuncia la discriminación de la escuela burguesa en los siguientes términos: “La escuela burguesa distingue y separa a los niños y educandos en dos clases diferentes. El niño proletario, cualquiera que sea su capacidad, no tiene prácticamente derecho, en la escuela burguesa, sino a una instrucción elemental. El niño burgués, en cambio, también cualquiera sea su capacidad, tiene derecho a la instrucción secundaria y superior. La enseñanza en este régimen no sirve, pues en ningún modo, para la selección de los mejores. De un lado sofoca o ignora todas las inteligencias de la clase pobre, de otro lado, cultiva y diploma todas las mediocridades de las clases ricas”146.
La nueva generación tiene que formarse para transformar la realidad peruana, sostenía Mariátegui. Se desprende de ello que la educación debiera contribuir a formar un educando nuevo caracterizado por ser histórico, consciente, pensante y operante, crítico, creador y transformador de su realidad.

El Educador

Las desigualdades educacionales entre los educandos según su procedencia de clase, se expresa también en el caso de los maestros y profesores. El Amauta considera a los maestros en general, una categoría de “trabajadores” que en el orden demoliberal burgués ha contribuido a diferenciar la clase burguesa de las clases populares. Plantea que el maestro primario, por su origen social y por la especialidad de su trabajo, se siente más próximo al pueblo, mientras que el profesor del liceo y de universidad se siente más alejado de aquél, más próximo a la burguesía.
El maestro primario es más dedicado a su profesión, el del liceo es más enseñante y ha diversificado su ocupación con la práctica de otras profesiones o actividades como la literatura o la política. Para el docente universitario la cátedra constituye una mera estación de la vida cotidiana; la enseñanza es un complemento intelectual de su actividad práctica, política o mercantil.
El maestro primario procede del pueblo, específicamente de la pequeña burguesía. Tiene la abnegada función de dar a los niños pobres la instrucción elemental gratuita y obligatoria del Estado.
El Estado remunera mal su fatiga, el Estado condena a sus maestros a una perenne estrechez pecuniaria y no sólo eso, también les niega los medios para su mejoramiento, no sólo económico, también cultural, los maestros carecen de posibilidades de progreso científico y de acceso a los bienes y servicios culturales.
Mariátegui plantea la idea precursora de la organización sindical unitaria de los maestros, superando la división por niveles; idea que impulsó la organización de los maestros a partir de los años 30, cristalizándose ese anhelo en 1972, al constituirse el SUTEP en la ciudad del Cusco.
En una clara expresión de su concepto clasista y sindicalista considera que para que los educadores puedan organizar la enseñanza y las bases nuevas, es necesario que sepan antes ser un sindicato y “entender la solidaridad histórica de su corporación con las otras corporaciones que trabajan por reorganizar sobre bases nuevas, todo el orden social”147.
Considera que del espíritu de los maestros primarios pende los ideales de transformación social y la forja de un nuevo estado social.
Sostiene que el “educador, a través de la escuela y de su acción social en general, deberá participar de la determinación de un orden social futuro, hecho que es incuestionable y, por lo tanto, no debe realizar una acción ciega o conformista, sino una acción lo más responsable y lúcida posible”.
Valorando en su integridad el rol del maestro, dice: “De todas las victorias humanas les toca a los maestros en gran parte, el mérito. De todas las derrotas humanas, en cambio, en gran parte la responsabilidad”148.

146. MARIÁTEGUI, José Carlos. Ibídem., pp. 49 - 50.
147. MARIÁTEGUI, José Carlos. “Temas de Educación”. Ibídem., p.  61.
148. MARIÁTEGUI, José Carlos. Ibídem., p. 62.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

BURRHUS FREDERICK SKINNER: SUJETOS DE LA EDUCACIÓN

El Educando

Educando es la persona que tiene deseos de aprender y debe ejercer un papel activo en la adquisición de la información.
Al plantear Skinner la enseñanza programada, sistematizada e individualizada, procura que cada estudiante siga su propio ritmo de aprendizaje. Con la programación de la enseñanza, el educando obtiene de inmediato la “recompensa” y por lo tanto es reforzado en su esfuerzo, lo que motiva su interés, que lo conduce de inmediato al siguiente logro.
En los últimos años ha habido una creciente corriente hacia la individualización de la enseñanza y el aprendizaje no sólo en términos del ritmo de progreso de los estudiantes, sino también según el modo en que ellos aprenden y los tipos de material que llegan a dominar.
 
El Educador

La aparición de las máquinas didácticas, ubicaron al profesor en un segundo plano. Éstas brindan una manera de enfrentarse a los problemas de la educación colectiva, suplen muchas de las funciones rutinarias del maestro y proporcionan al alumno el programa que satisface sus necesidades específicas.
Skinner propuso la utilización de máquinas para aplicar los principios de aprendizaje en el aula. Ésta había sido postulada años antes por Pressey (1926). Fue Skinner quien concibió por primera vez la máquina como un eslabón sistemático entre la ciencia del aprendizaje y la enseñanza.
Skinner, respecto al posible desplazamiento del maestro por la máquina, sostiene que no hay motivo para temer que la máquina acabe con la necesidad del maestro. Lo que hará será liberar a éste de muchas de las tareas aburridas y repetitivas que tiene que efectuar en la actualidad. Así mismo dice que se necesitarán maestros que programen y administren las máquinas y siempre existirán muchos aspectos de la enseñanza donde la relación humana entre maestro y discípulo será esencial. El maestro es entonces aquel profesional que está en contacto directo con los estudiantes y quien dispone las contingencias de reforzamiento bajo cuya influencia aprenden.

lunes, 12 de septiembre de 2011

LAS INVARIANTES PEDAGÓGICAS DE CELESTINE FREINET

Sintetizan su pensamiento pedagógico y constituyen principios inmutables para la acción educativa.
  •  “El niño es de la misma naturaleza que el adulto; la diferencia es de grado no de naturaleza.
  • Ser mayor no significa necesariamente estar por encima de los demás.
  • El comportamiento escolar del niño depende de su estado fisiológico, orgánico y constitucional.
  • A nadie le gusta que le manden autoritariamente; en esto el niño no es distinto al adulto.
  • A nadie le gusta alinearse, ponerse en fila, porque hacerlo es obedecer pasivamente a un orden externo.
  • A nadie le gusta verse obligado a hacer determinado trabajo, incluso en el caso de que este trabajo en sí no sea particularmente desagradable. Lo que paraliza es la compulsión.
  • A cada uno le gusta escoger su trabajo, aunque la selección no sea la mejor.
  • A nadie le gusta trabajar sin objetivos, actuar como un robot, es decir, plegarse a pensamientos inscritos en rutinas en las que no participa.
  • El trabajo debe ser siempre motivado.
  • Todo individuo quiere triunfar. El fracaso es inhibidor, destructor del ánimo y el entusiasmo.
  • No es el juego lo natural en el niño, sino el trabajo.
  • La vía normal de la adquisición no es de ningún modo la explicación y la demostración, proceso esencial en la escuela, sino el tanteo experimental, vía natural y universal.
  • La memoria, por la que se interesa tanto la escuela, no es verdadera y preciosa sino cuando está integrada en el tanteo experimental, cuando está al servicio de la vida.
  • La inteligencia no es una facultad específica que funcione como un circuito cerrado, según enseña la Escolástica, independientemente de los demás elementos vitales del individuo. La escuela no cultiva sino una forma abstracta de inteligencia que actúa fuera de la realidad viva mediante palabras e ideas fijadas en la memoria.
  • Al niño no le gusta recibir lecciones ex cathedra.
  • El niño no se cansa haciendo un trabajo que esté en la línea de su vida, que es funcional para él.
  • A nadie, niño o adulto, le gusta el control ni la sanción, que siempre se consideran una ofensa a la dignidad, sobre todo si se ejercen en público.
  • Las notas y las calificaciones constituyen siempre un error.
  • El maestro debe hablar lo menos posible.
  • Al niño no le gusta el trabajo en rebaño. Le gusta el trabajo individual o el trabajo en equipo en el seno de una comunidad cooperativa.
  • La vida nueva de la escuela supone la cooperación escolar, es decir, la gestión de la vida y el trabajo escolar por usuarios, incluyendo al maestro.
  • La sobrecarga de las clases es siempre un error pedagógico. Los grandes conjuntos escolares conducen al anonimato de los maestros y alumnos.
  • La democracia del mañana se prepara con la democracia en la escuela. Un régimen autoritario en la escuela no puede formar ciudadanos demócratas.
  • Solamente puede educarse dentro de la dignidad. Respetar a los niños, debiendo éstos respetar a sus maestros, es una de las primeras condiciones de la renovación de la escuela.
  • La oposición de la reacción pedagógica, elemento de la reacción social y política, es también una variante con la que hay que contar.
  • Por fin, una variante que justifica todos los tanteos y autentifica la acción pedagógica: es la esperanza optimista en la vida”66.
 66. PALACIOS, Jesús. Ibídem., pp. 109 - 110.