sábado, 1 de octubre de 2011

IVÁN ILLICH: MEDIOS DE LA EDUCACIÓN

Illich esboza un plan que posibilite la formación educativa de una sociedad sin escuelas. La educación se convierte en la tarea connatural de toda la sociedad, utilizando los recursos específicos de cada sector o institución. Propone para ello su Teoría de las “Mallas del Aprendizaje”, “en el sentido de una interconexión compleja de los acontecimientos de la vida”120 que posibilitan el aprender. Según ella, se aprende de cuatro fuentes:
1)    Cosas.
2)    Modelos.
3)    Iguales.
4)    Mayores.
1) Las “Cosas”. Se refiere al aspecto material de nuestra cultura, al cual el hombre de una sociedad tecnológica siempre tendrá acceso.
2) Los “Modelos”. Son los patrones y paradigmas que encontramos en la gente, las ideas y la práctica.
3) Los “Iguales”. Se refiere a seres que tienen el mismo nivel que el aprendiz, para discutir, competir, cooperar y entender.
4) “Mayores”. Se refieren a seres que tienen la capacidad de criticar por ser personas mayores y experimentadas.
Él usa la frase “trama de oportunidad” para designar las maneras específicas de proporcionar acceso a cada uno de los cuatro conjuntos de recursos. El público dispondría de ellos y se posibilitaría una igualdad de oportunidades para aprender y enseñar.
Para aprender se necesita información y reacción crítica. La información puede ser obtenida por medio de personas y cosas. La crítica puede provenir de dos direcciones: de los iguales y de los mayores. Esto es de compañeros de aprendizaje cuyos intereses inmediatos concuerden. Los iguales pueden ser colegas con quienes se sostendrán debates, con quienes se compartirá cualquier clase de juegos o también lecturas y otros. Los mayores pueden ser guías o asesores acerca de qué destrezas aprender, qué método usar, qué pregunta formular, qué compañía buscar en un momento dado.
 
Los Recursos Educacionales

Los Recursos Educacionales son cuatro:
1.    Servicios de referencia, respecto a objetos educativos.
2.    Lonjas de habilidades.
3.    Servicio de búsqueda de compañero.
4.    Servicio de referencia, respecto de educadores independientes.

1. Servicios de referencia, respecto a objetos educativos. (La Sociedad desescolarizada Capítulo 6º)
Éstos deben facilitar el acceso a cosas o procesos usados para el aprendizaje formal. Algunas cosas de éstas pueden reservarse almacenadas en bibliotecas, agencias de alquiler, laboratorios, salas de exposición, museos y teatros; otros pueden estar en uso cotidiano en fábricas, aeropuertos, pero a disposición de estudiantes como aprendices en horas de descanso. El aprendizaje formal exige el acceso especial a cosas corrientes y el acceso fácil y seguro a cosas especiales hechas con fines educativos. Ejemplo: el derecho especial a hacer funcionar o a desarmar una máquina en un garaje es el acceso especial a una cosa corriente. El derecho general a usar una computadora, un libro, un jardín botánico, etc., puestos a plena disposición de los estudiantes, es el acceso fácil y seguro a las cosas especiales. En la actualidad, dice Illich, no todos tienen igual acceso a utilizar las cosas para aprender porque la sociedad está dividida en ricos y pobres y cuanto más avanza la tecnología, más se obstaculiza el entendimiento de las cosas, por eso debería entonces mostrárselas en forma simple, tal como son.
Para desescolarizar Illich manifiesta que el entorno físico general debe hacerse accesible y los recursos físicos de aprendizaje (que antes han sido reducidos a instrumentos de enseñanza como laboratorios, enciclopedias, etc.) deben llegar a estar disponibles para todo aprendizaje autodirigido121.
El desescolarizar los artefactos de la educación haría necesario poner a disposición los artefactos y procesos y reconocer su valor educativo.
En una ciudad, los materiales de enseñanza deben de estar diseminados en depósitos abiertos de manera que los adultos y los niños puedan visitarlos sin exponerse a peligros.
“Si las metas de la educación ya no estuviesen dominadas por las escuelas y los maestros de escuela, el mercado para los aprendices sería mucho más variado y la definición de artefactos educativos sería menos restrictiva”122.
Illich, sostiene que el financiamiento de una red de objetos de aprendizaje puede darse de dos maneras: se puede fijar un presupuesto máximo con este fin y ver que todas las partes de la red estén abiertas a todos los visitantes o también puede proporcionarse a los ciudadanos unos bonos o derechos limitados, según sus edades, para tener acceso especial a ciertos materiales costosos o escasos y dejar los materiales simples a disposición de todos. Lo que se invierte en la implementación de la institución escolar, según Illich, debería invertirse en proporcionar a los ciudadanos un mejor acceso a la vida real de la ciudad; así se estaría exigiendo el derecho de usar las cosas para la educación y se lograría una propiedad realmente pública.

2. Lonjas de Habilidades. Permiten hacer una lista de habilidades de las personas que las poseen, las condiciones según las cuales están dispuestas a servir de modelo a otros que quieren aprender esas mismas habilidades y las direcciones en las que se les puede hallar.
Para aprender una habilidad hay dos clases de recursos:
a. Los profesores de habilidades o maestros de pericias; y
b. Los objetos necesarios.
a. Los profesores o maestros de pericias son “Modelos de Habilidades”, poseen una habilidad y desean demostrarla con alguien que no la posea y desee adquirirla. El aprendiz necesita una clase de demostración. Todas las personas pueden demostrar sus habilidades. Tener una habilidad es el único recurso humano que llegamos a necesitar u obtener y puede servirnos para conducir nuestra vida.
Los profesores de los iguales que desean seguir una búsqueda común deben partir de sus capacidades o intereses comunes; se juntan para ejercitar o mejorar su habilidad, la que deben compartir.
b. Los objetos necesarios, presentan ventajas y disponibilidades mejores que lo que ofrecen los profesores.
Sostiene Illich que se puede aprender habilidades complejas, por ejemplo aspectos mecánicos de la cirugía y de tocar el violín, de leer, etc.
Al institucionalizar las lonjas de habilidades mediante la creación de “centros de habilidades”, éstos deben de ser libres y abiertos al público, y deberán localizarse en zonas industriales para tener acceso a ciertos noviciados o aprendices. Otro planteamiento sería proporcionar a ciertos grupos de la población una moneda educativa válida para asistir a “centros de habilidades”.
Sostiene también que se debería crear un “Banco” para el intercambio de habilidades o pericias y que a cada ciudadano debe abrírsele un crédito básico con el cual pudiese adquirir habilidades fundamentales. Habría créditos adicionales para los que enseñen o también sirvan como modelos en los “centros de habilidades” organizados.
El funcionamiento de la lonja de habilidades dependería de la existencia de agencias que facilitarían el desarrollo de información escrita en algún directorio (lista de personas) y que asegurarían su uso libre y barato. Estas agencias podrían proporcionar servicios auxiliares de evaluación y certificación para impedir las prácticas monopólicas. (Illich, Iván. En “La Sociedad Desescolarizada”. Cap. VI).
Illich señala que una lonja de habilidades podría estar garantizada por “leyes que permitan la discriminación sólo basándose en las capacidades probadas y no por el curriculum educativo”123.
También debe haber un control público a través de pruebas que se usarían para quienes están capacitados para el mercado laboral. También se debe introducir baterías de test en el lugar mismo de trabajo que servirían para la selección del personal con fines específicos.

3. Servicio de búsqueda de compañero. Llamado también el “Emparejamiento de Semejantes”. Es una red de comunicaciones que permitiría a las personas describir la actividad de aprendizaje a la que desean dedicarse y hallar un compañero en dicha actividad. Para un sistema conveniente de educación se permitiría a cada persona especificar la actividad para la cual busca un compañero. Se les da la oportunidad a los niños de elegir a sus amigos entre aquellos con quienes han sido congregados. Ellos se conocerán, evaluarán y buscarán a otros, preparándose para mantener durante toda su vida el interés por buscar nuevos asociados para nuevos empeños. El premio de sus esfuerzos es encontrar esos compañeros. Lo inverso a la escuela sería una institución en la que cada persona compartiese el mismo interés y que pudiera encontrar a otra que tenga cosas en común.
El funcionamiento de una red para búsqueda de compañero es según Illich, simple. El usuario se identificaría por su nombre y dirección y describiría la actividad para la cual estuviese buscando compañero. Un computador le remitiría los nombres y direcciones de todos aquellos que hubiesen introducido la misma descripción. La información de este sistema sólo debe ser conocida por sus compañeros de actividades. Como complemento del computador podría haber una red de pizarras o cuadros de anuncios y de avisos clasificados en periódicos, consistente en listas de actividades para los que no hubieran hallado a un compañero mediante al computador. No es necesario dar nombres. Los lectores interesados introducirían sus nombres en el sistema. Es probable que este sistema de búsqueda de compañeros con patrocinio público pueda ser una manera de garantizar la libertad de reunión y de capacitar a la gente en esta actividad. El servicio de búsqueda de compañero de aprendizaje podría ser un primer paso para romper la dependencia de los ciudadanos respecto de los servicios burocráticos (Escuelas). Es para Illich, una medida esencial para proporcionar nuevos medios de establecer la confianza pública en un tipo de educación desescolarizada.
Illich, dice que en una sociedad desescolarizada los profesionales ya no pueden lograr la confianza de sus clientes a partir de su historial curricular, o asegurar su prestigio con sólo remitir a sus clientes a otros profesionales que aprobaron su escolaridad, porque el cliente podrá consultar con otros clientes sobre la calidad y servicio del profesional, mediante una red de comunicación de interés común (puede ser computarizada). Así el cliente podrá elegir al profesional conveniente, el alumno a sus profesores, los pacientes a sus médicos, etc. (En “La Sociedad Desescolarizada”. Cap. VI).

4. Servicio de referencia respecto de educadores independientes. (Educadores profesionales)
Son los que deben figurar en un catálogo que indique las direcciones y las descripciones (hechas por ellos mismos) de profesionales, para profesionales e independientes, conjuntamente con las condiciones de acceso a sus servicios. Tales educadores podrían elegirse encuestando o consultando a sus clientes anteriores.
Illich sostiene que a medida que los ciudadanos cuenten con mayores posibilidades de elección, tendrán mejor disposición para buscar un guía. Conforme se liberen de la manipulación de terceros serán más independientes y buscarán adiestrarse y autodisciplinarse con otros más viejos y experimentados. Señala que los hombres de sabiduría práctica deben estar siempre dispuestos a apoyar a los novatos y conforme vayan desapareciendo los maestros de escuela actuales surgirán condiciones que crearán la vocación del educador independiente, porque tanto los padres como otros educadores naturales necesitan de guías, porque toda persona que aprende necesita de la ayuda de otros, y las redes necesitan de gente que las haga funcionar. 
 Los padres requieren de orientación; ésta es una necesidad de dirección intelectual que exige sabiduría fundada en la experiencia (las escuelas enlazan estas dos funciones diferentes en un solo papel).
 
Según Illich deberán constituirse tres tipos de competencia educativa de carácter especial:

1. La que debe crear y manejar las “lonjas educativas”.
2. La que guíe a estudiantes y padres en el uso de las redes; y
3. La que actúe como primus inter pares (primeros entre iguales).

Las dos primeras pueden ser ramas de una profesión independiente: administradores educacionales y consejeros pedagógicos. No deberá precisarse cantidad pero sí calidad.
Illich sostiene que para establecer una escuela se necesita de administradores que se encarguen de las relaciones públicas, de la disciplina estudiantil, de la contratación de personal, del despido del personal, etc. Se necesita la creación de currículos, la compra de textos, la instauración de locales, etc. Los profesionales tienen que preocuparse de la supervisión de competencias atléticas, de la custodia de los niños o jóvenes, del planeamiento de las lecciones y de los archivos. En cambio, para establecer las “tramas o redes de aprendizaje”, sólo se necesitan de proyectistas o constructores y de administradores cuyas tareas sean facilitar a la gente, por medio de bolsas de intercambio educativo, para que encuentren sus propias metas; y, en general, se necesita sólo de algunas habilidades y actitudes de la gente que debe estar siempre dispuesta a informar.
Señala que el establecimiento de las redes permitirá que:
  • El recorrido educativo de cada estudiante sea cosa suya y muy propia.
  • Los administradores de la educación se concentren en la construcción de caminos que den fácil acceso a los recursos educativos.
  • El pedagogo ayude al estudiante a encontrar el camino rápido para alcanzar su meta.
  • Los “errores” se conviertan en “aciertos” al convocarse asambleas en donde además de llevarse a cabo el sistema de “búsqueda de compañeros” se tenga la capacidad de tomar iniciativas educacionales sobre un tema específico y los líderes tengan buena disposición de asociarse con otros para seguir su búsqueda intelectual con disciplina y mucha imaginación.La relación maestro - discípulo no se limite sólo a la disciplina intelectual sino a la artística, filosófica, religiosa, psicoanalítica, pedagógica y a todos los hobbies y profesiones. 
  • No haya límites entre el profesor de habilidades educacionales o maestro de pericias y los educadores profesionales, puesto que unos y otros pueden ser o maestros de pericias o educadores profesionales.
120. BOWEN, James y HABSON, Peter. Ob. Cit., p. 399.
121. ILLICH, Iván. “La Sociedad Desescolarizada”. Fragmentos en Manual del Maestro. Vol.2. Ob. Cit., p. 422.
122. ILLICH, Iván. “La Sociedad Desescolarizada”. 1974. Edit. Barral. España. p. 111.
123. ILLICH, Iván. “La Sociedad Desescolarizada”. Fragmentos en Manual del Maestro. Ob. Cit., p. 429.

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