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domingo, 30 de octubre de 2011

IN MEMÓRIAM: WALTER PEÑALOZA RAMELLA “AMAUTA” DE LA EDUCACIÓN PERUANA Y PARADIGMA DE MAESTRO

Ingresé a “La Cantuta” en marzo de 1962. El Dr. Peñaloza había entregado el cargo el año 1960 luego de la expedición de la Ley Nº 13417 que arrebató la autonomía universitaria a nuestra Alma Máter. El pensamiento del Maestro Peñaloza estaba plenamente vigente en esos días en los profesores y estudiantes de la Escuela Normal Superior y nunca dejó de estarlo mientras duró mi formación como profesor en dicha institución. Los cuatro años vividos, coparticipando en un proceso formativo que concretó una filosofía en la formación de maestros, impregnaron en mi mente y espíritu el sello de lo que habría de ser mi ejercicio profesional. Desde ese entonces, al igual que para muchos egresados de “La Cantuta”, la imagen de lo que debe ser el maestro, es para mí, la imagen del Maestro Peñaloza.
El desarrollo de mi carrera se encargó de vincularme al Doctor Peñaloza durante dos periodos importantes en mi vida: la imborrable experiencia de la Reforma Educativa de los años 1970, en la que conduciendo la elaboración de los currículos de Educación Básica Regular y luego los de las Escuelas Superiores de Educación Profesional – ESEP – recibí sus pensamientos y orientaciones; y, mi vuelta al Ministerio de Educación como Director Nacional de la DINFOCAD el año 2002, época en la que conjuntamente con él iniciamos la experiencia del diseño de los nuevos currículos para la formación de los docentes del Perú.
Al volver al Ministerio de Educación, pude comprobar que a pesar de haber transcurrido más de 40 años desde que el Maestro Peñaloza dejara la conducción directa de la formación de maestros en La Cantuta y más de 23 años de su participación en la Reforma Educativa, su pensamiento educativo no sólo se había consolidado y puesto a la par de los tiempos sino que mantenía la misma brillantez, vigor y entusiasmo de las épocas antes mencionadas.    
Pocos maestros, investigadores y pensadores de la educación han abordado con tanta vehemencia, constancia, amplitud y profundidad el tema de la concepción, función y formación del educador como el Dr. Walter Peñaloza; quizás ninguno como él ha dedicado tanto tiempo de su vida a tan importante labor. En este campo Peñaloza no fue sólo un teórico sino que fue el ideólogo y conductor de una de las experiencias más valiosas que tuvo el Perú: la formación de maestros en la Escuela Normal Superior “Enrique Guzmán y Valle” La Cantuta.
Peñaloza concibió la formación de maestros  al más alto nivel, sin  discriminación si eran de Primaria, Secundaria o Técnica. Consideró que el maestro debería ser formado integralmente para que pudiese actuar con compromiso, eficiencia y eficacia en una educación cuyo fin era formar integralmente al hombre como persona, como ser social y como agente promotor de su cultura.
Concibió al maestro como aquel profesional formado en sus dimensiones biológica, psicológica, social y espiritual, que entendía que la educación además de ser considerada como ciencia y como técnica era también filosofía y arte y que por lo tanto su formación no podía descuidar ninguno de estos aspectos.
Sostenía Peñaloza (1997) que “nadie le podrá quitar a la educación su naturaleza auténtica de arte y al maestro su carácter de artista”[1]. “Lo que hace el maestro tiene como propósito causar un impacto profundo en el alma del niño, del joven o del adulto. Su finalidad es que el alumno se transforme. Por lo tanto, en el maestro hay tanto de actor como de creador. El maestro es, por consiguiente, mucho más que el artista reiterativo (...). Es más bien el artista creador, porque no solamente recrea lo que dice, sino que en cada nuevo acto de labor con los educandos está creando para ellos y en cierto modo, creándolos a ellos mismos”[2].
La piedra angular de sus aportes a la educación lo constituye “el currículo integral”, como concepción genuina que defendió a lo largo de toda su vida y que se llegó a plasmar en la experiencia de la Reforma Educativa de los años setenta y, antes, en su experiencia de formación de maestros en La Cantuta.
El currículo integral contribuyó a rescatar la figura del maestro educador y la contrapuso a la figura del maestro enseñante. Los futuros maestros debían recibir y explorar conocimientos, incorporar receptiva y creadoramente el mundo de lo cultural, vivir experiencias no cognoscitivas, efectuar numerosas y consistentes prácticas profesionales que le posibilitaran alcanzar destrezas en el ejercicio docente, y, alcanzar dentro de lo posible un armónico desarrollo de sus capacidades interiores, mediante el apoyo de la consejería. Así, los maestros “quedaban preparados a través de una experiencia viva de varios años, para actuar más tarde ante los niños y jóvenes a su cargo en todas esas áreas, vale decir para impulsar, a su turno, un currículo integral en su trabajo con esos niños y adolescentes”[3].
Para Peñaloza, el educador es aquél que “debe tener la habilidad y espíritu profundo para promover la autonomía y el sentido de libertad de los niños, jóvenes y adultos; para despertar y desarrollar en ellos sus capacidades de observación, reflexión y análisis; para llevarlos a la comprensión de los valores; estimularlos a la noción de solidaridad, y a la toma de conciencia y comprensión cultural circundante (arte, religión, tecnología, moral), seguida de la toma de posición ante el mundo y para la acción creadora. Por eso, únicamente el que arme integralidad en su formación puede transportar esa integralidad a sus futuros alumnos. Quien no tiene la vivencia de la formación integral, no puede brindarla a nadie, en realidad no sabe siquiera lo que es, no tiene idea de su existencia”[4].
El maestro, para Peñaloza, es el vector de la sociedad y el gran mediador del proceso educativo. En tal virtud, su verdadero papel es el que los educandos alcancen el contacto con los valores, lo cual es imposible si el mismo profesor no posee amplia comprensión de los mismos y de las creaciones culturales de los hombres. De allí que la dimensión axiológica (orientación a valores) y la comprensión del mundo cultural en la formación de los maestros resulten decisivas. Estos son los pilares insustituibles de su verdadera preparación como futuro educador.
El doctor Peñaloza hizo de su vida un ejemplo de magisterio y  luchó denodada e incansablemente por concretar su pensamiento educativo hasta los últimos momentos de su existencia. El 6 de agosto del 2002 un ilustre “cantuteño”, a esa fecha Ministro de Educación, Gerardo Ayzanoa Del Carpio, le impuso a Nombre de la Nación la condecoración de las Palmas Magisteriales en el Grado de AMAUTA.
“Están deshaciendo todo lo que hicimos con el currículo de los Institutos Pedagógicos”, me dijo con ocasión de encontrarme con él pocos meses después de que yo dejase el Ministerio de Educación a mediados del 2003 y realmente me emocionó mucho su preocupación y desaliento…. Lo vi postrado en sus últimos días en la Clínica San Felipe. Lo despedí en silencio en la Casona de la Universidad Nacional Mayor de  San Marcos. 
El 31 de octubre del 2005, murió el hombre y nació para la inmortalidad de la educación peruana, el Amauta Walter Peñaloza Ramella. El Perú y en particular la Educación Peruana siguen en deuda con él. El 7 de diciembre tendría 91 años.  

¡Gloria eterna al Maestro Peñaloza!


BIBLIOGRAFÍA

1. PEÑALOZA, Walter. (1976) “Tecnología Educativa”. Conferencia sustentada por el Dr. Walter Peñaloza Ramella en la ESEP Maranga. Versión tomada de la grabación efectuada por J.P.C. el día 02-09-1976.
2.  PEÑALOZA, Walter. (1989) “La Cantuta. Una Experiencia en Educación”. 1ª edic. Auspiciada por CONCYTEC. Lima.


[1] PEÑALOZA, Walter. (1976)  “Tecnología Educativa”. Conferencia disertada por el Dr. Walter Peñaloza Ramella en la
     ESEP Maranga. p.6. Lima.
[2] PEÑALOZA, Walter. Ibídem., p.8.
[3] PEÑALOZA, Walter. (1989). “La Cantuta. Una Experiencia en Educación”. 1ª edic. Auspiciada por CONCYTEC. Lima.   
     p. 203.
[4] PEÑALOZA, Walter. Ibídem., p. 402.

viernes, 28 de octubre de 2011

BREVE REFERENCIA BIOGRÁFICA DE TALCOTT PARSONS

Nació en Estados Unidos de Norte América en 1902. Estudió la profesión de Sociólogo en Alemania, habiendo sido alumno de Max Weber. A partir de 1925, en E.E.U.U., se preocupó por estudiar el Sistema Educativo Norteamericano, constatando que dicho sistema construye la personalidad de quien se educa, desde un ángulo selectivo, para ubicarlo luego dentro de una escala de roles existentes en la sociedad, previo tránsito por un proceso educativo mezcla de formación, entretenimiento y capacitación.
Profesor de la Universidad de Harvard desde 1931, fue titular de la cátedra de Sociología a partir de 1944. Desde su cátedra en la Universidad de Harvard elaboró una teoría de la sociedad actual de occidente, particularmente la norteamericana, con evidente rigor conceptual y elevado nivel de abstracción.
Se distinguió por sus aportaciones a la teoría sociológica desde el punto de vista estructural - funcionalista, que tiende a privilegiar los aspectos estáticos de la realidad social respecto a los de conflicto y cambio.
Entre sus principales obras destacan:
  • “The Structure of Social Action”. (1937)
  • “Essays in Sociological Theory”. (1949)
  • “The Social System”. (1951)
  • “Structure and Process in Modern Societes”. (1960)
  • “Sociological Theory and Modern Society”. (1967)
  • “Perspectives, Problems, Methods”. (1968)
La primera versión de su obra para el mundo de habla española se conoció a través de la “Revista de Occidente”, publicándose con el nombre de “El Sistema Social” en 1966. Escribió en 1956 el prólogo de la primera edición inglesa de “Educación y Sociología” (Education and Sociology) y en el cual reconoce la obra de Durkheim en el campo de la educación, señalando que fue importante “no solamente para la sociología sino para la ciencia social en general”. Falleció en 1979.

lunes, 3 de octubre de 2011

JOSÉ ANTONIO ENCINAS FRANCO: MEDIOS DE LA EDUCACIÓN

José Antonio Encinas consideró, entre otros, los siguientes medios educativos dentro de su propuesta educativa:
1. El aula, que debe ser un “amplio anfiteatro donde el maestro analiza y estudia el espíritu del niño y dosifica la cantidad de conocimientos en proporción a los valores mentales”.
Manifiesta que ésta no debe ser sólo un ambiente donde el maestro cumple su quehacer educativo tradicional, sino el lugar donde el docente debe analizar los problemas del niño y dosificar los contenidos en razón de sus características bio - sico - sociales para lograr un mejor aprendizaje.
2. Las bibliotecas, que deben de estar equipadas convenientemente tanto para los alumnos como para los maestros. Manifiesta que las personas a cargo de las bibliotecas debían de conocer idiomas para traducir las obras que se editan en idioma extranjero.
3. El museo, el taller y el laboratorio donde el niño experimenta; medios más eficaces para su formación. Sostenía que estos recursos debían permitir al niño investigar, hacer ciencia, satisfacer su curiosidad innata.
4. Planteó la necesidad de hacer uso del potencial de la comunidad como medio educativo, al sostener que algunos parques públicos y extensiones de terreno de la comunidad, debían ser destinados para las distracciones y juegos de los niños.
El parque, deberá estar dotado de los elementos de higiene indispensables: aire puro, ausencia de insectos, ambulancia. Deberá tener vestuario, gabinetes, reservados, puestos de venta de juguetes, de dulces y de fruta. Sitios dedicados a los juegos rítmicos y a las danzas, como sucede en países de Europa como Alemania, Austria y Suiza, lo mismo en Inglaterra, afirmaba.
5. Propuso como recurso didáctico los viajes a los distritos o localidades vecinas, para que los niños gocen de mayor libertad, experimenten formas distintas de organización al desplazarse fuera del aula y conozcan otros lugares.
6. Encinas fue un promotor de las competencias deportivas que propician la solidaridad y mantienen vivo el espíritu deportivo. El alpinismo y el remo, que por primera vez se usó en Puno. Nos dice de su experiencia en la escuela 881 de Puno que “tal variedad deportiva sirvió a los niños para mantener entre ellos la más perfecta armonía, y sobre todo, para cimentar las bases de una auto - disciplina”171.
7. La escuela como laboratorio. Sostuvo que la escuela debía sacudirse del marasmo en que se consume para hacerla vivir una vida de mayor intensidad y de mejor provecho para la colectividad. Propuso una escuela laboratorio donde se analice “la conciencia humana”, con libertad política y académica.
8. Propuso la “Escuela del trabajo” en el Perú, la misma que es consecuencia de un conocimiento profundo de las necesidades del país y que por lo tanto debiera ser privilegiada. “Lo esencial es saber la orientación que debe darse a la escuela, el medio social y económico dentro del cual debe desenvolver su actividad”. Ello es fundamental para poder definir los materiales de enseñanza que serían adaptados a sus fines.
Encinas afirma que la escuela debe ir hacia el pueblo, confundirse con sus necesidades y aspiraciones. Su función no es meramente administrativa. Su rol es de primer orden en la vida social de un pueblo, con derecho de intervenir en las decisiones, en la formación del alma nacional.
La escuela, sostenía, es un centro de democracia “donde deben educarse patrones, sirvientes, obreros y burgueses”. En la escuela deben de desenvolverse las diferentes corrientes pedagógicas para avanzar con la ciencia y tecnología y tomar de ella lo esencial para la educación. Debe promover la igualdad social, inculcando a los niños un superior destino dentro de un ambiente de solidaridad, de libertad en el pensamiento y en la acción. “No debe haber entre maestros y alumnos un odioso prejuicio jerárquico, para que el maestro ejerza una intolerable tiranía”.
9. Sobre ‘La Escuela Activa’ y la ‘Escuela de Trabajo’ nos dice que “son dos modelos que tratan de fundirse; no enseñar lectura, escritura, cálculo, historia, geografía... con propósitos de cumplir con el plan de estudios, sino para que los utilicen en la vida real”. Afirma, en base a ello, que la escuela debe estar al servicio del niño, así como sus demás elementos. Es decir hace notar que el centro y eje del proceso educativo debe ser el niño, como primer protagonista de la educación.
10. Sobre los Textos Escolares, sostuvo que debían ser guías que despierten interés y por ende generen conocimientos reflexivos y críticos. Deben de enseñarles a los niños a pensar y a enjuiciar, es decir, a dar su opinión.
11. Sobre los exámenes, sostenía que técnicamente eran un absurdo en la escuela primaria, un error en la secundaria e inútil en la universidad.
Decía que los niños, que resultan pasivamente obedientes, se aniquilan estudiando noche y día, desgastan inútilmente sus más preciadas energías infantiles, para mejorar y luego recitar de memoria lo aprendido.
Sostuvo el maestro Encinas que había que reemplazar el sistema del examen por el diagnóstico.
12. Acerca de la Didáctica, manifiesta que toda didáctica tiene un triple propósito: primero lograr en el alumno el máximo desarrollo mental que permita desarrollar sus potencialidades, de tal suerte que logre hábitos de trabajo encaminados a observar, analizar, relacionar unos hechos con otros y deducir conclusiones; segundo, ofrecer un cuerpo de principios que lleven al intelecto determinados elementos fundamentales que son necesarios para el proceso de aprender; tercero adquirir destrezas, técnicas para describir los múltiples hechos y relaciones de la realidad y la circunstancia humana. Usando la analogía manifiesta que la didáctica opera primero a través del diagnóstico, luego el tratamiento médico; en cambio los maestros que buscan buenos métodos están procediendo como si buscaran buenas medicinas para curar los males sin haber realizado un diagnóstico. Al respecto sostiene que cuando el maestro entra al aula y empieza a trabajar con un método general está cometiendo una aberración, ya que es como si suministrara una misma droga a todos los pacientes sin conocer sus particularidades.
13. La Disciplina. Acerca de ella, el maestro Encinas decía que era un absurdo exigir mansedumbre como quieren los educadores y los gobernantes, y que resulta un error la disciplina que parte del mundo exterior ya que ella debe ser el resultado de un proceso de reflexión libre y personal de los educandos.

171. ENCINAS, José Antonio. Ibídem., p. 141.
172. ENCINAS, José Antonio. Ibídem., p. 100.

domingo, 11 de septiembre de 2011

ALEXANDER SUTHERLAND NEILL: SUJETOS DE LA EDUCACIÓN

El Educando

El educando para Neill es una persona que tiene todo el derecho de elegir y de ser sujeto de un tipo de educación no impuesta y en la cual él sea el protagonista principal. Es un ser con deseos de realizarse plenamente en función de sus necesidades e intereses y a través del pleno ejercicio de su libertad. El educando debe ser autónomo. La autonomía significa el derecho del niño a vivir libre, sin ninguna autoridad que condicione su actuar, regido sólo por los dictados de su conciencia y responsabilidad. En Summerhill se daba a los niños libertad más no libertinaje, podían hacer lo que les pareciera en tanto que no molestaran a ningún otro57.
Neill sostiene que cuando se ejerce presión sobre el niño o se le maltrata, se lo está frustrando, cortando de esa manera todo intento de libertad. Darle libertad es permitirle vivir su propia existencia, ser él mismo, ser fruto de su propio esfuerzo.
El educando no debe estar sometido a la disciplina rígida ni a la coerción porque de ser así se le estaría introduciendo en un camino lleno de indecisiones, no permitiéndole integrarse adecuadamente a la sociedad. El niño, en la concepción de Neill, no es un inválido nato ni un autómata inconsciente, sino que tiene capacidad suficiente para valorar, disfrutar y amar la vida; por lo tanto, su educación debe ser una educación para la vida pero con libertad, amor, aprobación, autonomía y autogobierno.
La verdadera educación para Neill es aquel proceso en el que cada individuo crea su propio plan de estudios.
Se busca preguntas y busca respuestas a los problemas que le presenta su propia existencia.

El Educador

Sostiene Neill que el educador en libertad, permite educar para la libertad, rompe con falsos esquemas y hace de la enseñanza una práctica fundamental basada en la razón y en el amor. Debe ser sincero, no engañar al niño, debe actuar por convicción, tener sentido del humor, humanidad, ser lo suficiente maduro y bien equilibrado para vivir en igualdad de condiciones con los niños. No debe ser restrictivo. Debe tener una personalidad fuerte pero no dominante, fe y paciencia inagotables y amplia visión educativa. Un buen maestro, dice Neill, no trata de descubrir en el niño aquello que sabe, sino, que le hace ver las cosas. No descubre sino da y lo que da lo hace con cariño, aprobación, reconocimiento, amabilidad y simpatía. En buen maestro no sólo debe comprender al niño sino que debe aceptarlo, tal cual es. El educador debe conocer la historia psicológica de cada niño para no actuar erradamente porque de otra manera se podrían proyectar sobre él sugerencias plagadas de prejuicios y de enseñanzas y amenazas morales. El maestro severo nunca tendrá éxito en una escuela libre.
El buen educador actúa sin ser advertido porque el centro real del proceso educativo no es él sino el educando; no busca imponer sus conocimientos.
Para Neill el futuro educador debería ser educado en base a valores y juicios sobre libertad y humanidad, lo que posteriormente debería aflorar en todo acto de su comportamiento, desterrando de esta forma la educación tradicional, coactiva o inhumana que se da al alumno en la escuela tradicional y que tanto mal hace a la sociedad.
Sostenía Neill que el maestro debe tener “buen sentido del humor y el menor sentido de dignidad posible; no deben inspirar temor ni ser moralistas”58.

Los Padres de Familia

Respecto al significado, importancia y rol de la familia en la educación de los niños, Neill, plantea las siguientes ideas:
La familia es la columna vertebral de un país, el mejor sostén de la nación.
Dado que en la actualidad nuestra civilización es patriarcal, todo el poder se concentra en la autoridad del padre; la madre sin embargo, es la que siempre se queda en el hogar al cuidado de los niños y atada a un sin fin de quehaceres, por lo tanto no existe una verdadera democracia, ya que la participación del padre es mínima con respecto a la educación del niño.
La familia es un excelente escenario para el ejercicio de la democracia. Los diferentes caracteres y formas de pensar posibilitan la práctica de esta democracia. Hoy en día la amistad entre padres e hijos va en aumento en todas las clases sociales, por lo tanto los padres deben ser amigos de sus hijos y darles la orientación, el consejo y el apoyo necesarios. Es necesario dirigir al niño la palabra reconfortante de amor, felicidad y motivación que debe emanar de los padres. La pequeña comunidad familiar es de gran transcendencia en la vida del niño y en su educación. Si se abriga el odio en el hogar, se manifestará en todo lugar que rodee al niño, incluido la escuela. Nunca se alcanzará una auténtica democracia mientras no reine en todo hogar un sentimiento firme de amor, libertad y felicidad.

57. NEILL, Alexander. “El Nuevo Summerhill”. 1ª edición en español. 1994. Fondo de Cultura Económica. México.
58. NEILL, Alexander. Ibídem., p. 153.

lunes, 22 de agosto de 2011

CONCEPTO DE EDUCACIÓN DE ANTÓN MAKÁRENKO

Makárenko conceptúa la educación desde la perspectiva del pensamiento marxista, configurado en los análisis realizados acerca del hombre, la naturaleza y sus relaciones con la producción, cultura y sociedad.
Para Makárenko la educación es un proceso general de toda la vida y a través de toda ella. Asocia la palabra educación como sinónimo de ilustración, formación, disciplina y también auto disciplina.
La educación es fundamentalmente un proceso mediante el cual cualquier persona desde los primeros años de vida llega a valorar tanto la enseñanza como el trabajo de una manera inseparable o íntima.
La educación debe fundamentarse en un conjunto de valores que viabilicen una apropiada relación del hombre y la naturaleza: disciplina, libertad, responsabilidad, esfuerzo, trabajo, interés colectivo.
La educación debe de ser formativa y de responsabilidad de la colectividad, la familia y la escuela, en un contexto de actividad educativa, planificada, integral y única. Es un proceso de dar ejemplos de actitudes a los jóvenes.
La educación siendo una actividad formativa, proporcionará experiencias, afirmará destrezas, descubrirá nuevas relaciones como resultado de la interacción del sujeto con el medio ambiente en el trabajo, como actividad útil y transformadora de la realidad. El juego y la creatividad se ejercitarán también en la interacción hombre - realidad.
Preconizó que la educación debía ser politécnica y relacionada con los procesos de la producción que el país necesitase.