jueves, 8 de septiembre de 2011

FINES DE LA EDUCACIÓN SEGÚN JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI

Los fines de la educación que se desprenden del pensamiento de Mariátegui se proyectan hacia la autorrealización plena de los hombres y al máximo desarrollo de sus potencialidades para el bien social.
Mariátegui no era un especialista en educación; sin embargo su nivel de reflexión filosófica sobre la educación, le permitió no sólo un diagnóstico de la realidad educativa peruana sino postular una concepción y fines de la educación unidos a propuestas básicas de cómo lograrlas.
Para Mariátegui la educación tiene por finalidad forjar al hombre nuevo: hombres pensantes y operantes, capaces de interpretar su realidad para transformarla a través del trabajo productivo. El hombre se realiza en su trabajo, sostenía.
Mariátegui manifiesta que el trabajo es el papel básico de la educación. La enseñanza debe ser conducida hacia la formación de una sociedad de productores. La escuela del trabajo debe ser planteada como concepción, como fin y como método. “La escuela del trabajo representa un sentido nuevo de la enseñanza(…) Ha sido en Rusia donde la escuela del trabajo ha sido elevada al primer plano en la política educacional... Un concepto moderno de la escuela coloca en la misma categoría el trabajo manual y el trabajo intelectual... la escuela del trabajo es un producto genuino, una concepción fundamental de una civilización creada por el trabajo y para el trabajo”139.
De lo dicho por Mariátegui se desprende que el papel de la educación no es sólo la formación de la persona en el aspecto humanístico, que es importante, sino también en el laboral, estético y para la transfor-mación de la sociedad. Al respecto nos dice: “El valor de la ciencia como estimulante de la especulación filosófica no puede ser, por otra parte, desconocido ni desdeñado. La atmósfera de ideas de esta civilización debe a la ciencia mucho más seguramente que a las humanidades”140. Y respecto a la importancia de lo laboral agrega: “Tiene que ser éste también el principio que adopte una sociedad heredera del espíritu y la tradición de la sociedad inkaica en la que el ocio era un crimen y el trabajo, cumplido amorosamente, la más alta virtud”141.
Para el desarrollo del país, el progreso social, el acrecentamiento de la vida individual y colectiva y el potenciamiento de nuestras propias fuerzas, la educación tiene que ser básicamente técnica. Mariátegui nos dice, al respecto: “... los hombres nuevos de Hispanoamérica no deben dar las espaldas a la realidad. Nuestra América necesita más técnicos que rectores. El desarrollo de la economía hispanoamericana exige una orientación práctica y realista en la enseñanza. El clasicismo no crearía mejores aptitudes mentales y morales... En cambio, sabotearía la formación de una mayor capacidad industrial y técnica”142.

139. MARIÁTEGUI, José Carlos. Ibídem., p. 158.
140. MARIÁTEGUI, José Carlos. “Temas de educación”. 10ª edic.1986. Edit. Amauta. Lima - Perú. p. 42.
141. MARIÁTEGUI, José Carlos. “7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana”. Ibídem., p.155.
142. MARIÁTEGUI, José Carlos. “Temas de Educación”. Ob. Cit., p. 47.

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