viernes, 2 de septiembre de 2011

FINES DE LA EDUCACIÓN SEGÚN JUAN JACOBO ROUSSEAU

El fin de la educación es formar al hombre natural. Enseñarle a vivir, enseñarle a enfrentar la vida con libertad.
“La educación de hoy sólo es buena para hacer dobles a los hombres; en apariencia preocupados por los demás pero en realidad interesados en sí mismos” (Emilio. Libro I).
“Es forzoso escoger entre formar un hombre o ciudadano” (Emilio. Libro I). Salen de éstas dos formas contrarias, según Rousseau, una educación pública y otra particular y doméstica. La idea de “la educación pública podemos verla en la REPÚBLICA que es un tipo excelente de educación pero no existe. Hoy la institución pública, no existe ni puede existir porque donde no hay patria no puede haber ciudadanos... nos queda sólo la educación doméstica, la de la naturaleza” (Emilio. Libro I).
“El hombre verdaderamente libre sólo quiere lo que puede y hace lo que le conviene”, de ello se derivan todas las reglas de la educación.
“Hay dos especies de dependencias: la de las cosas que nacen de la naturaleza y la de los hombres, que se debe a la sociedad”. Al respecto nos dice “como la dependencia de las cosas carece de toda moralidad, no perjudica a la libertad ni engendra vicios y como la de los hombres es desordenada, los engendran todos. Si algún modo hay de remediar esta dolencia de la sociedad, consiste en sustituir la ley del hombre y en armar las voluntades generales con una fuerza real, mayor que la acción de toda voluntad particular”.
“Hay que mantener al niño en la sola dependencia de las cosas y en los progresos de su educación seguir el orden de la naturaleza”.

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